LOS PACIENTES DE ICTUS PRECISAN DE UNA ASISTENCIA SOCIOSANITARIA A LARGO PLAZO

  • El 29 de octubre se celebra el Día Mundial del Ictus
  • España está por debajo de la media de europea de unidades de ictus por millón de habitantes
  • Casi el 50 por ciento de los pacientes sufrirá algún tipo de discapacidad tras un primer ictus, y el 14 por ciento sufrirá una gran discapacidad
  • Los NACOs deben ser la primera opción de tratamiento, ya que han demostrado ser coste eficaces y seguros
  • La disfagia es una de las complicaciones más comunes en los pacientes y puede suponer una mayor severidad

Madrid, 30 de octubre de 2018-. Cada 5 segundos una persona sufre un ictus. De hecho, actualmente se calcula que 1 de cada 5 personas sufrirá un ictus a lo largo de su vida. Pero pese a la prevalencia de esta patología, aún son muchos los retos que abordar, no solo a nivel sanitario, sino también a nivel social. Esta es la cuestión que ha querido poner de manifiesto la Federación Española de Ictus durante la Jornada “La vida después del ictus” , realizada en el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, en colaboración con la World Stroke Organization, SAFE-Stroke Alliance for Europe , con motivo del Día Mundial del Ictus.

Inauguraba la jornada Carmen Aleix, presidenta de la Federación Española de Ictus, que ponía de manifiesto que el ictus, más allá del evento agudo, deja secuelas que suponen un proceso crónico, en ocasiones para toda la vida, impactando en la vida de los pacientes, y también en la de sus familiares, por lo que  “hay que luchar por alcanzar y recuperar una vida plena tanto familiar, como social”. En este sentido, intervenía también Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Pacientes de España (POP), que aportaba que más allá de cada patología, a los pacientes les une la cronicidad y la lucha por sus derechos, “no solo en el ámbito sanitario, también en el ámbito social”.

Los avances del ictus en 2018

Para comprender mejor la situación actual de los pacientes de ictus, cabe analizar cómo ha ido cambiando el abordaje del mismo. A este respecto, el doctor José Álvarez Sabin, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona daba algunos datos claves, como que pese a disminuir su mortalidad, ha aumentado su incidencia. “En las últimas dos décadas, y debido a los importantes avances que se ha producido en la atención a los pacientes con ictus y los tratamientos de recanalización, se ha conseguido que la mortalidad por ictus haya ido disminuyendo de una forma importante. Sin embargo, y debido al aumento de la esperanza de vida los ictus son más frecuentes y esto es especialmente relevante en algunos países como es España”. De esta forma, el reto actual es el abordaje de la discapacidad derivada del ictus, puesto que casi el 50 por ciento de los pacientes sufrirá algún tipo de discapacidad tras un primer ictus, y el 14 por ciento sufrirá una gran discapacidad. Además del impacto social, estas cifras también tienen un impacto económico, ya que el primer año desde el ictus, el gasto por paciente se sitúa en torno a los 28.000 euros, aunque de los mismos solo el 30% son costes sanitarios.

Otro de los grandes problemas es sin duda la diferencia existente entre las diferentes Comunidades Autónomas en la atención al ictus. Según informaba el Dr. Álvarez Sabin, España está por debajo de la media de europea de unidades de ictus por millón de habitantes y sólo Cataluña supera la media europea de 2,9.  La otra cifra que muestra esta desigualdad es la implantación de los nuevos anticoagulantes orales (NACOs) como primera opción terapéutica. A este respecto,  el doctor Jaime Masjuán, jefe de Servicio de Neurología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, exponía que si bien la media de implantación de los NACOs en España está en torno al 33%, las cifras varían por autonomías, desde un 25% en el caso de Madrid, hasta un 53% en Cantabria. Sin embargo, el coste eficacia de estos fármacos y su perfil de seguridad está más que demostrado. “Son fármacos más fáciles de utilizar, de efecto más rápido, con una anticoagulación previsible, con una dosis estable que solo hay que ajustar en función del peso y sin interacciones con alimentos ni con la mayoría de los fármacos”, matizaba el experto.

El paciente ESUS y la Medicina Personalizada

Presentando ideas innovadoras no solo en el tratamiento, sino en el conocimiento de las causas del ictus, el doctor Francisco Purroy, jefe de Sección de Neurología del Hospital Arnau de Vilanova de Lleida, exponía las novedades en torno al llamado “paciente ESUS”. Se trata de una definición compleja, puesto que la categoría de ESUS engloba múltiples características tales como ser una persona joven, con menos asociación de factores de riesgo, y una gravedad inicial menor. En cuanto a las causas, el experto informaba de que “las características del paciente ESUS son semejantes al ictus por fibrilación auricular, y pueden ser tratados con NACOs, gracias a la mejora de la seguridad de estos nuevos anticoagulantes”. De esta forma, la capacidad de estratificar a los pacientes permite realizar una Medicina con tratamientos más personalizados, aunque para llegar a estas conclusiones es necesario realizar un estudio etiológico exhaustivo.

Esta personalización de los tratamientos no solo se refiere a la parte farmacológica, sino también al proceso de rehabilitación del paciente. Y es que, como ponía de manifiesto en este encuentro Inmaculada Bori, exjefa de la Unidad de Rehabilitación Neurológica y Daño Cerebral del Hospital Universitario Vall d’Hebron, no todos los pacientes tienen las mismas necesidades. Por ello existen diferentes servicios: desde rehabilitación domiciliaria, ambulatoria, a centros de larga estancia, pasando por el apoyo en el caso de problemas concretos, como puede ser el habla. Sin embargo, si en algo coinciden en todos los pacientes es en la importancia de iniciar este proceso de rehabilitación desde la fase aguda, ya que según la experta “la rehabilitación, cuando comienza en la fase aguda, a las 24-48 horas del ictus, consigue mejores resultados. El tratamiento intensivo en la fase aguda mejora las condiciones vitales”.

Daño cerebral y disfagia

Para poder realizar un mejor abordaje de esta rehabilitación resultan claves nuevas fórmulas de atención asistencial, como la que realizan desde la Unidad de Daño Cerebral en el Hospital de Gorliz (Vizcaya), en el que, como explicaba el doctor Pedro Tejada, médico rehabilitador en el mismo, “ lo importante es que los pacientes se sientan ellos mismos en este proceso de rehabilitación, en diez minutos ha cambiado su vida, tanto para ellos como para sus familiares, por lo que es clave informarles y formarles para que conozcan su nueva situación”.

Por último, una de las claves de esta nueva rutina es aprender a cuidar de la alimentación, ya que el ictus es una de las principales causas de la disfagia. Sobre esta cuestión, la doctora Mercedes Velasco, jefe clínico de la Unidad de Foniatría y Logopedia del Hospital Universitario Vall d’Hebron, insistía en que “la disfagia puede afectar a las fosas nasales, boca, laringe, faringe o esófago, y supone mayor severidad, peor evolución del paciente, más riesgo de neumonía en fase aguda, más discapacidad de largo plazo y estancias hospitalarias más largas”.

De esta forma, la experta aportaba que hay que estar alerta de posibles síntomas, como que el paciente se atragante, no trague bien el bolo en la boca, tosa al comer o beber, tenga una voz húmeda, secreciones abundantes, no controle motor de la saliva o aparezcan infecciones respiratorias de forma continuada. Si este es el caso, además de contar con el asesoramiento de expertos, la Dra. Velasco daba algunas claves para las rutinas diarias como comer en lugares donde el paciente no se distraiga, que coma mejor sentado, asegurarse de que traga todo antes de dar una nueva cucharada y utilizar recursos diferentes para espesar los alimentos, todo ello sin olvidar que “la persona sigue siendo la misma, y sigue teniendo sus gustos en cuanto a comida, y debe seguir disfrutando de la misma”.